1. La Sección Semanal [Shminí] hace referencia a los animales puros cuya ingesta nos está permitida y a los impuros que no tenemos permitido comer2 . La Torá ofrece dos señales (simaním) para reconocer a un animal puro: 1) debe ser rumiante y 2) debe tener las pezuñas partidas3 .
Respecto de estas dos señales hay un estudio [de un exégeta talmúdico] 4 que analiza si la condición de pureza o impureza [de un animal] es determinada por estas señales o no. En otras palabras: [el planteo es,] si el ser rumiante y tener las pezuñas partidas convierte a un animal en puro, o si estos simaním son apenas señales identificatorias, es decir, el animal en sí es puro [y su ingesta está permitida] por otras razones [que no necesariamente están ligadas a estas señales], y el Todopoderoso introdujo en los animales de por sí puros estas señales sólo para que nosotros podamos reconocer cuáles lo son e identificarlos como tal.
La diferencia [resultante] entre ambas posiciones es la siguiente: La Ley de la Torá establece que "aquello que 'sale' (nace) de lo puro es puro" 5 , aunque no presente las señales de pureza [ritual]. Por ejemplo: cuando la cría de un animal puro no tiene las pezuñas hendidas, dado que nació de un animal puro, a pesar de la ausencia de las señales de pureza en la cría se la considera, no obstante, pura.
Ahora bien, si las señales de pureza fueran apenas signos de reconocimiento (como sugiere la segunda propuesta) [y no hacen que el animal sea puro], esta regla ["aquello que nace de lo puro es puro"] se deduciría también por simple razonamiento lógico: dado que este animal nació de uno que es puro, los signos identificatorios, son [en este caso] irrelevantes [pues estamos seguros, por otra vía, de la procedencia pura del animal]. En cambio, si las señales [no son sólo identificatorias sino que] son las que determinan su pureza, la lógicadictaría que aquella cría que no tiene las pezuñas hendidas debería considerarse impura [y su consumo prohibido]. Y el hecho de que la Halajá (Ley Judía) establezca que [aun en esa instancia, sin señales de pureza,] sea pura, se debe a que [la norma de que "todo lo que nace de lo puro es puro" no] es [una deducción racional sino] un decreto de las Escrituras.
Una vez más, también el hecho de que la pureza [de un animal carente de señales distintivas] se determine por lógica o por un decreto de las Escrituras tiene consecuencias halájicas (legales) [en la vida práctica]:
[La Halajá establece que] está prohibido jugar con alimentos puros. Esto se aplica sólo cuando el alimento proviene de una especie pura. En cambio, si la especie per se [de la cual proviene este alimento] es impura, sólo que a causa de un decreto de las Escrituras es declarada pura, no rige tal prohibición.
Esta distinción [entre especies puras en mérito propio y aquellas que lo son por decreto de las Escrituras] puede observarse en el contexto del versículo: "El Leviatán, que Tú has creado para jugar con él" 6 . El [Talmud] Ierushalmí7pregunta: ¿Cómo es posible que se pueda jugar con un ser puro? Y responde: El Leviatán, por mérito propio, es un ser vivo impuro, pero fue declarado puro por medio de un decreto especial. Vemos de aquí, entonces, que si la pureza de un ser creado se debe solamente a un decreto de las Escrituras, está permitido jugar con ella.
2. Existen varias pruebas que permiten sostener que las señales de pureza son factores determinantes de esta condición [del animal, y no meras marcas dereconocimiento]. De hecho, el texto mismo de las Escrituras parecería sustentar esta idea cuando declara que ciertos animales están prohibidos "debido a que son rumiantes pero no tienen la pezuña dividida..." 8 . Otra evidencia puede obtenerse de la norma que establece que un "gallo de pantano" [que nace con las características de un ave impura,] está prohibido9 . El [comentario de]Tosafot10 señala que en el caso del "gallo de pantano" no aplicamos la regla de que "lo que nace de lo puro es puro" porque la gallina no dio a luz un polluelo.
Simplemente puso un huevo en la tierra (en el pantano), y de éste se desarrolló aquel polluelo. Por ende, [el consumo de] esta ave está prohibido pues tiene las señales distintivas de impureza. Ahora bien, si las señales sólo tiene un fin identificatorio, y nosotros sabemos de qué especie proviene esta ave en particular, ¿qué importa que tenga las señales de impureza? [¡Después de todo, su procedencia, sabemos, es de una especie permitida!]. Por lo que de aquí se deduce indefectiblemente que las señales de pureza [establecidas por Di-s en Su Torá] son las que determinan y causan la pureza [de un ave o animal o, en su defecto, su impureza]. Así, [en opinión de Tosafot,] la norma que establece que "Lo que nace de lo puro es puro" es un decreto de las Escrituras que [tiene la fuerza de imponerse a carencia de señales de pureza,decretando que un animal sea puro, siempre y cuando éste provenga de una especie pura. Pero este principio] no se aplica al caso del "gallo de pantano", pues éste "creció de la tierra" [y no emergió directamente de la especie de la cual procede, por lo que, habiendo nacido con las señales de las aves impuras, éstas determinan su impureza].
[Conforme lo expuesto –que las señales distintivas son la causa de la pureza de un animal y no apenas elementos que permiten identificarlo como tal–] es preciso [analizar y] entender qué conexión [intrínseca] hay entre [los signos distintivos de] ser "rumiante" y tener las "pezuñas partidas", con [el hecho de que estos determinen] la pureza.
Es más, incluso de sostener que dichas señales no son más que identificadorasde los animales que son de por sí puros, en vista de que todo, aun las cuestiones mundanas, sucede de determinada manera y no de otra en razón de [los designios de] la Providencia Divina –y por supuesto, y con más razón, es así en relación con los temas vinculados a la Torá y sus mitzvot–, el hecho de que estas señales de pureza [y no otras] fueran las establecidas [por Di-s a estos efectos], es clara evidencia de que las mismas están intrínsecamente relacionadas con la pureza, al menos como derivadas de la misma (a efectos de identificación) aun sin llegar a ser sus causales, como lo establece la primera postura.
3. Una de las razones para la prohibición de [comer] determinados alimentos11se debe a que todo lo que la persona ingiere se transforma en "sangre y carne de su propia carne", [es decir, el alimento se transforma en parte integral del ser]. Por ello, la Torá prohibió los maajalot asurot (alimentos prohibidos): para evitar que el hombre asimile las características negativas presentes en estos.
Este principio se aplica también a [lo que representan] las señales de pureza e impureza: Si la prohibición de ingerir animales que no son rumiantes ni tienen las pezuñas separadas tiene por objeto evitar que el hombre asimile estas características como parte de su personalidad, de ello se deduce que la conducta de la persona debe contemplar la inclusión de comportamientos tales como "pezuñas partidas" y ser "rumiante" [como se explicará más adelante].
4. Como se mencionara [en numerosas ocasiones,] cada tema de la Torá es una enseñanza para guiar los pasos del hombre12 . Por lo tanto, las señales distintivas de pureza, que al menos identifican a un animal como puro13 , constituyen asimismo una enseñanza: en el ser humano, las cualidades de "rumiante" y "pezuñas partidas" en su carácter determinan si sus conductas son "puras" [y sanas], o –Di-s libre– todo lo contrario.
Hay otro aspecto en esta enseñanza:
Cuando la Torá otorga señales distintivas, éstas son para reconocer a unanimal [puro de otro que no lo es]. El paralelo espiritual de esta situación, en el ser humano, es el "animal que se encuentra en el corazón", el Alma Animal. Estas señales no fueron dadas para analizar cuestiones relacionadas con el Alma Divina, es decir, para determinar si la Torá y las mitzvot de la persona se observan verdaderamente lishmá (con el único objetivo de cumplir la Voluntad de Di-s y conectarse a Él), o se lo hace con otras finalidades. Pues incluso de ser así, se debe estudiar Torá y observar las mitzvot de todas maneras, [como declaran nuestros Sabios:] "La persona siempre debe estudiar Torá y observar las mitzvot, aun si no fuera lishmá, pues [finalmente llegará al nivel de hacerlolishmá" 14 ]. El análisis y reconocimiento [de si una actitud es "pura" o "impura"] debe estar orientado a las cuestiones que involucran temas materiales y mundanos relacionados con el Alma Animal. En esa instancia sí hay que reconocer si el "animal" [que se encuentra en el corazón del hombre] es "puro" o no.
Ambas clases de animales, puros e impuros, se mencionan en la Torá. Esto significa que una persona puede observar la Torá, y aun así ser un "animal impuro". Najmánides (Rambán) señala que es posible ser un "malvado en el 'contexto' de la Torá" (es decir, se puede creer que se transita por el camino de la Torá, cuando en realidad se está violando el precepto de kedoshím tihiú("santos seréis"), uno de los fundamentos del servicio a Di-s15 ). Por lo tanto, para permitirnos distinguir qué constituye un "animal puro" [en el corazón de la persona], la Torá nos ofrece dos señales: 1) Que tenga "pezuñas partidas"; y 2) que sea "rumiante".
5. En líneas generales, también en el reino animal existe una diferencia básica entre su cabeza y sus patas (como es evidente de las leyes de trefot (animales que tiene defectos en determinados órganos, etc.)); asimismo, incluso en los animales, sólo las patas están próximas a la tierra. [En términos de la analogía con el hombre,] esto implica que las facultades elevadas [de la persona, su intelecto y sus emociones,] –incluso del Alma Animal– no deben estar inmersas en la materia, en las cuestiones terrenales16 ; sólo [las "patas" del Alma Animal, es decir] sus fuerzas de asiá (acción), deben estarlo –cuando fuere preciso–.
(En la época del Rebe Shalom Dovber de Lubavitch había un jasid, un hombre de alta talla espiritual, bendecido con talentos especiales, que estaba excesivamente involucrado en el negocio de las galochas. El Rebe le dijo: "Pies 'metidos' en galochas, he visto, pero ¿la 'cabeza en galochas'...?").
Asimismo, incluso en relación con las "patas", [la facultad inferior de acción de la persona,] debe haber una "pezuña" entre la "pata" y el suelo (la tierra), una interposición entre el pie y lo mundano, [de modo que el individuo, incluso con sus facultades inferiores, se involucre en las cuestiones mundanas apenas lo imprescindible].
No obstante, esta "pezuña" que separa [entre lo material inevitable y la persona,], debe estar "hendida", abierta. Esto significa que incluso [estando involucrado] con las cuestiones mundanas, debe [conservarse siempre una "abertura" por la cual pueda] iluminar la Luz Divina, y detectarse también, [gracias a esta "abertura",] Divinidad en las cuestiones terrenales17 .
— Esto es análogo a la interpretación que da la Filosofía Jasídica acerca del concepto de "cabellos" 18 . [Respecto de éste encontramos las siguientes normas halájicas:] "El cabello al descubierto de una mujer es considerado desnudez" 19 . También en cuanto a los levitas se ha dicho: "Pasarán la navaja por todo su cuerpo" 20 [eliminado todo vestigio de cabello]. En cambio, las Escrituras declaran [lo contrario] acerca del nazír (nazareno): "Dejará crecer su cabello libremente" 21 [y no debe cortarlo]. [¿A qué se deben estas normas y sus diferencias?] La Filosofía Jasídica lo explica diciendo que en aquellas instancias en las que la energía vital y Luz es reducida, el cabello (que representa el concepto de tzimtzúm, la contracción [de la vitalidad, ya que en éste no hay sensibilidad], [creciendo fundamentalmente sobre el cerebro, asiento de las funciones más excelsas del hombre, pero] con la interposición [restrictiva] del cráneo) es un defecto [y por lo tanto debe quitarse]. En cambio, donde reina la abundancia de vitalidad y Luz, debe haber pelo. Por lo tanto, en el caso del nazír se señala: "...santo será, dejará crecer su cabello libremente". Lo mismo es válido para las pezuñas del animal: éstas deben estar divididas [para que el animal sea puro22 ]) —
Lo dicho antes sigue el curso de la declaración en el Tania, de que "incluso en las cuestiones terrenas, la persona no debe separarse del Unico [Di-s] de la Verdad" 23 . Por lo tanto, [también en su sentido espiritual] la 'pezuña' debe estar 'separada' completamente. De 'arriba hasta abajo'24 , llegar hasta lo más bajo, pues sólo entonces el 'animal' puede ser un 'animal puro'. Sólo entonces puede lograrse que el 'animal' que hay en el hombre –los aspectos materiales necesarios para [la manutención de] el cuerpo– pueda ser un 'animal puro'.
Así, está escrito en Kehilat Iaacov (de Rabí Iaacov Tzvi Ioles, autor de Meló Haroím), que la palabra behemá/ (animal) es un acrónimo de "BasárHaioréd Min Hashamáim – carne que desciende del cielo" 25 , instancia en la que con seguridad será un "animal puro", ya que "nada impuro desciende del Cielo" 26 .
7. Existe otro aspecto con respecto a las "pezuñas divididas" 27 [en el que el requerimiento legal conlleva una enseñanza espiritual, orientando nuestro servicio a Di-s]: La 'pezuña' debe estar dividida en dos. Esto indica que nuestro caminar por la tierra, es decir, nuestra actividad mundana, debe incluir dosprincipios: "La mano derecha acerca [contiene], y la izquierda aleja" 28 [impone límites].
Hay quienes sólo se manejan con el criterio de "la mano derecha [que] acerca", sin ninguna restricción. Argumentan que para acercar a un judío a la Torá, conviene flexibilizar las normas establecidas por la Torá, e incluso [van más lejos y proponen] adaptar la Torá –Di-s libre– a las tendencias reinantes y al "espíritu predominante de la época".
[La preocupación por] acercar a todo judío a la Torá es algo correcto, como ya se explicara en varias ocasiones29 que lo enunciado por la Mishná, "Ama a las criaturas, y acércalas a la Torá" 30 , significa que se debe acercar a la Torá incluso a aquellos que no son más que meras "criaturas", es decir, aquellos en quienes no se refleja otra virtud más que la de ser seres creados por Di-s31 . [Esta es la aplicación práctica de "la mano derecha acerca"].
No obstante, decir que por este motivo se deba –Di-s nos libre– "corregir" la Torá –cuando en realidad [toda modificación] significa arruinarla– contradice el espíritu de la Torá. Esto es evidente de la misma Mishná: dice "acércalos a la Tora" – se debe acercar la gente ala Torá, y no "arrastrar" la Torá y reformarla [para ofrecérsela] de acuerdo al criterio y conveniencia de los demás.
Aun si fuera verdad que semejante actitud atraerá a más judíos, debemos saber que según la Ley de la [propia] Torá está prohibido alterar siquiera su orden más sencilla, ya sea originada en las Escrituras mismas o una ordenanza de carácter rabínico, incluso dispuesta por las autoridades rabínicas de las generaciones recientes32 ; [y ésta es la aplicación concreta de "la mano izquierda que 'aleja', impone límites"].
(Los únicos cambios posibles son aquellos autorizados por un Profetaauténtico, e incluso en ese caso el cambio no puede ser más que una medidatemporaria. En una situación extraordinaria tal, el actuar de ese modo es Ley de la Torá, no menos que cualquier otra mitzvá que la persona debe obedecer. Así sucedió con el Profeta Eliahu en el Monte Carmel: él era un Profeta auténtico y sus instrucciones fueron órdenes temporarias necesarias para uncaso de emergencia33 . Fuera de estas condiciones, está prohibido incluso el desvío más leve de lo que la Torá prescribe, sin importar los efectos 'positivos' que éste pueda tener).
Lo cierto es que haciendo modificaciones a la Torá no sólo que nada mejorará, y ningún judío adicional se acercará a la Torá, sino todo lo contrario: la situación empeorará; pues aquellos que intentan acercar a las "criaturas" terminarán arrastrados por aquellas, al extremo de desvirarse ellos mismo totalmente –Di-s libre– de la Torá y el judaísmo.
El concepto antedicho encuentra expresión en la siguiente parábola de mi suegro, el Rebe [anterior]: Cuando una persona está perdida en el bosque en medio de feroces bestias, es obvio que no se llegó a la profunda espesura del bosque directamente desde su casa. Inicialmente transitó el camino correcto (el 'camino real', el del Rey del universo); luego se desvió de éste camino del Rey, apenas el espesor de un "cabello", luego otro tanto más, a lo que siguió otro y otro, hasta que súbitamente se encontró en la profundidad del bosque en medio de bestias feroces34 .
8. [Para que el "animal en el corazón de la persona" sea puro, el poseer únicamente] la señal de 'pezuña dividida' no es suficiente.
Se requiere también de otra: [El 'animal' debe ser] 'rumiante'. [En términos del servicio a Di-s, esto significa que] el individuo debe analizar cuidadosamente cada actividad mundana que pretende emprender. Debe 'masticar', pensar y sopesar una y otra vez, si es que debe hacerla y [en caso de que sí,] cómo debe hacerla. Sólo entonces será un 'animal puro'.
En la terminología jasídica35 , éste es el proceso de birurím, el que demanda primero el birur Ban y luego el birur Ma36.
9. En este contexto existe otra lección adicional que puede obtenerse de las señales de pureza de las aves:
Respecto de las aves no nos podemos basar únicamente en señales [físicas] de pureza, sino que precisamos contar también con una tradición oral que nos confirme la pureza de aquella especie específica37 . Surge la pregunta: ¿Para qué hace falta contar con una tradición oral? ¡Observemos las señales [físicas], y ya sabremos por nosotros mismos [si el ave es pura o no]!
Es que [este requerimiento aporta una lección más en nuestro servicio a Di-s:] La persona no puede fiarse [exclusivamente] de su propia lógica e inteligencia. Es posible estudiar el Shulján Aruj (Código de Judío de Leyes), e incluso comportarse, basándose en la propia lógica personal, "más allá de los requerimientos estrictos de la Ley" ¡y al mismo tiempo encontrarnos en el más bajo de los abismos espirituales, Di-s libre! Debe existir una "tradición", unamesorá. El término mesorá se relaciona con la palabra mesirut, entrega devota y conexión (hitkashrut). Hay que estar ligado al Rebe, el "cazador experto", al Rebe que se dedicó [exitosamente] a salvar almas judías –y es "experto en ellas y en sus nombres"– de la seducción del Iétzer HaRá, la Inclinación al Mal38.
(compilado de Sijot de Shabat Reé 5710 y Shminí 5716)
Notas al Pie
1.[La presente Sijá es la versión final de la que fuera publicada el año pasado, esta vez, con la revisión del Rabino Natán Grunblatt (NE)].
2.[Levítico, cap. 11 (NVI)].
3.[Ibíd., 11:3 (NVI)].
4.Rabí Iosef Rosen de Rogachov, Tzofnat Panéaj sobre Rambam, Hiljot Maajalot Asurot, cap.1, véase allí en detalle. Comp. con Moré Nevujím III, 48. Véase también Likutéi Sijot, vol. II, Reé, pág. 375.
5.Bejorot 5b.
6.[Salmos 104:26 (NVI)].
7.Ierushalmí, Shabat 9:7 [citando a Iyov 40:29, "Jugarás tú (con el Leviatán) como con un pájaro" (NVI)]. Comp. también con Julín 67b, y Jidushéi Hagadot allí, bajo la palabra Leviatán.
8.[Levítico 11:4-6; y comp. allí con 11:7, "porque su pezuña está dividida... pero no es rumiante" (NVI)].
9.[Julín 62b; Nidá 50b (NVI)].
10.Tosafot, Nidá 50b, sobre la palabra tarnególta.
11.Rambán sobre Levítico 11:12; y varias fuentes más. Véase también Shulján Aruj, Ioré Deá, fin de la secc. 81.
12.[El vocablo Torá proviene del término horaá, enseñanza, "porque ella enseña y revela lo que está oculto, lo desconocido"; Zohar III, 53b. Véase también Zohar 260a; Rabí Iehuda Loew, Netivot Olam, Netív HaTorá, cap. 1, Netív HaEmuná, cap. 2 (NVI)].
13.[Según la segunda hipótesis formulada al comienzo de la Sijá (NE)].
14.[Pesajím 50b. (NVI)]. Véase Hiljot Talmud Torá 4:3. Tania, cap. 39.
15.Rambán sobre Levítico 19:2. Véase también Tania, cap. 30.
16.Véase Likutéi Sijot Bereshít, Vaietzé, págs. 61 y 62, sección IV; Likutéi Sijot Shemot, Vaiakhél, págs. 187-189, secciones II-III.
17.[En Tania, caps. 7-8 (véase también Igueret HaKodesh, Epístola 26), se explica que el términoasur (prohibido) también significa "atado". Esto implica que los objetos prohibidos por la Torá están "atados", atrapados por el poder de la impureza, las kelipot impuras: las "chispas" de santidad que les dan vida están "aprisionadas" y no pueden ser liberadas por el hombre. Es por esto que éste tiene prohibido utilizarlos, pues ni siquiera las mejores intenciones pueden elevar aquellos objetos. El término mutar (permitido), por otro lado, significa, "liberado; libre". Esto implica que los objetos permitidos por la Torá no están atados ni ligados a las kelipot: las "chispas" de Divinidad que les dan vida pueden ser liberadas y cuando aquellos objetos son usados para buenos propósitos, éstas son elevadas y absorbidas en la santidad. Jasidut explica que las diferentes pezuñas de los animales aluden a estos dos aspectos. Las pezuñas unidas (de una pieza) están cerradas: la "chispa" de Divinidad se encuentra encerrada, y no puede ser liberada. La pezuña cerrada está atada a lo físico, únicamente a los deseos y objetivos animales. Los animales que tienen este tipo de pezuñas, por ende, son asur. Por otro lado, la pezuña dividida hace referencia a kelipat noga, la kelipá que tiene "brillo e iluminación": ésta tiene relación tanto con el bien como con el mal, y por eso puede ser elevada. Esta pezuña está dividida permitiendo que la santidad penetre. La pezuña dividida no bloquea la santidad, sino que permite que ésta ilumine incluso los asuntos mundanos con los que se halla conectada. Por lo tanto, es una señal de los animales que son mutar, permitidos. Véase Tzemaj Tzedek, Or HaTorá Vaikrá, vol. 1, págs. 45-47. (Huelga decir que la pezuña dividida, por sí sola, no hace que el animal sea mutar, pues también es necesario que éste sea rumiante. Existe un único animal, el cerdo, que tiene las pezuñas completamente separadas y aún así está prohibido (Levítico 11:7); sobre este animal se ha dicho que originalmente proviene de kelipat noga. Kelipat noga puede ser elevada a la santidad, pero también puede descender y ser absorbida en la impureza. Este animal expresó de un modo particular su mal potencial, pero no su santidad potencial (véase Vaikrá Rabá 13:5), y es por ello que pertenece a la categoría de los animales impuros y prohibidos. No obstante, en la Era Mesiánica este animal ascenderá a la pureza en virtud de su potencial original. Véase ibíd., págs. 48 y 239. Máim Rabím 5636, cap. 84, y las fuentes mencionadas allí en la nota 328) (NVI)].
18.Likutéi Torá, Emor, 31d-32a. Dérej Mitzvotéja, sobre Taglajat Metzorá.
19.[Berajot 24a (NVI); y por ese motivo las mujeres casadas deben cubrirlo (NE)].
20.[Números 8:7 (NVI)].
21.[Ibíd., 6:5 (NVI)].
22.[El cabello resulta "de los excesos (lo superfluo) del cerebro" (Zohar III, 134a). Por lo tanto, su propia condición es determinada por la de su raíz. Si la fuente es una de gran santidad, los "cabellos" son una expresión condensada y un conducto para esa santidad, y lo propio sucede a la inversa. Así, observamos que ocasionalmente la Torá se refiere al cabello de manera muy distinguida (como en el caso del nazír), y otras de forma denigrante (como en el caso de los Levitas, etc.). La analogía, en términos de las pezuñas del animal, se comprenderá en el contexto de la nota 15, arriba (NVI)].
23.Igueret HaKodesh, Epístola 9.
24.[Véase Rashi sobre Levítico 11:3 (NVI)].
25.[Kehilat Iaacov, sobre la palabra behemá (NVI)].
26.Sanhedrín 59b.
27.Además de las explicaciones ofrecidas aquí, véase también Likutéi Sijot, vol. II, Reé.
28.Sotá 47a, Sanhedrín 107b.
29.Véase Likutéi Sijot Bereshít, vol. I, Vaigash, págs. 99 y 100, secc. XI; Likutéi Sijot, vol. II, pág. 315.
30.Avot 1:12.
31.Tania, cap. 32.
32.[Véase Rambam, Principios de la Fe: "El Noveno Principio se refiere a la derogación. Esto significa que la Torá que nos fue dada por medio de Moshé no será derogada ni cambiada. Ninguna otra Torá provendrá de Di-s. Nada le será agregado ni sustraído, ni en la Torá Escrita ni en la Torá Oral, como está dicho: 'No agregarás a ella ni quitarás de ella' (Deuteronomio 13:1)". Véase también Hiljot Iesodéi HaTorá 9:1; Hiljot Mamrím, caps. 1-3; y Moré Nevujím II:39 y III:41 (NVI)].
33.Hiljot Iesodéi HaTorá 9:3. [Véase también Sefer HaMitzvot, Vol. I, 172 (NVI)].
34.[Comp. con Shabat 105b. Véase también Likutéi Sijot Bereshít, vol. I, Vaieshev, pág. 83, secc. XIII (NVI)].
35.[Véase Máim Rabím 5636, cap. 84 (NVI)].
36.[Birur significa 'purificación, clarificación'. En la terminología cabalística y jasídica representa el concepto de purificar la realidad creada y elevarla a su propósito final, según la intención Divina.Birur significa elevar las "chispas" sagradas ("las chispas de Divinidad") de las kelipot (Reino del Mal o de lo profano). Estas "chispas" están "atadas" al reino de las kelipot para que las últimas puedan existir y cumplir su propósito conforme la intención Divina de la creación. Cuando el hombre interactúa con la realidad creada como lo ordena la Torá (ya sea en términos de una forma activa –haciendo ciertas cosas– o de una manera pasiva –absteniéndose de hacer otras–), él, junto con aquella realidad, se elevan, son absorbidos dentro de la santidad. Cuando el hombre fracasa en esta tarea, y más aún cuando hace uso de las realidades creadas de manera contraria a las ordenanzas de la Torá, ambos se degradan y son absorbidos dentro de la impureza (véase extensamente en Conceptos Místicos en el Jasidismo, Ed. Kehot Lubavitch Sudamericana, cap. 9).
Jasidut habla de dos procesos de birur: birur Ban y birur Ma. Ma y Ban son términos que aluden a los Nombres de Di-s. El Nombre inefable, Havaiá, se compone de cuatro letras que pueden deletrearse fonéticamente de varias maneras , donde la suma total del valor numéricodiferentes. Una manera es (guematriá) de todas estas letras es 45, en hebreo Ma, y ello se denomina "Nombre/ Ma". Una , donde la suma total de todas sus letras es 52,segunda manera es en hebreo Ban, y a ello se refiere el "Nombre/ Ban". (Para comprender por qué éste es llamado Ban y no de la manera aparentemente más apropiada,Nab, véase/ Sefer Baal Shem Tov, Lej Lejá, nota 10, y Likutéi Sijot, vol. XVI, pág. 492). Al igual que todos los Nombres Divinos, también estos aluden a específicas manifestaciones, emanaciones o influencias Divinas que afectan la creación. Ma se relaciona con la prístinatrascendencia de Di-s, y Ban con la prístina inmanencia de Di-s que tiene su fuente en Ma.
La manera en que estos Nombres afectan la Creación puede verse en otro aspecto de estos términos: Ma, como una palabra en mérito propio, significa "qué", como en la frase "¿qué somos nosotros?" (Exodo 16:7-8; Rashi allí: "Qué importancia tenemos"). Así, alude a una absoluta auto-negación, al punto de tomar conciencia de que no hay otra realidad auténtica salvo la de Di-s. Laguematriá (valor numérico equivalente) de Ma –45– es la misma que la de Adam (Tikunéi Zohar, Introducción, 7b; comp. Con Zohar I, 24a); éste es el término más elevado con que se denomina al hombre (Zohar III, 48a).
La guematriá de Ban –52– es la misma que la de behemá (animal, bestia) –véase Tania, al final del cap. 46– porque es una manifestación menor asociada a la realidad creada, a diferencia deMa que se halla por encima de la creación y la trasciende.
El proceso de birur, purificar y elevar los entes creados, es posible a través de la conciencia de la Divinidad implicada por el Nombre Ban. Las "chispas" de santidad son liberadas a través de este Nombre. Es por eso que se dice que el término behemá (que suma 52, es decir, Ban) es un acrónimo de biruréi hanitzutzím min haklipot" ('la elevación de las "chispas" de las kelipot'; véase Kehilat Iaacov, sobre la palabra behemá). Este es el primer nivel de birur: separar el bien del mal, una purificación de klipat noga y el Alma Animal. Esto significa un reconocimiento de la conciencia de la supremacía Divina, o bitul haiésh – una negación del ego, de la auto-importancia del hombre y la materia. Este, sin embargo, todavía no es el nivel óptimo. Una vez que ha tenido lugar el birur Ban le sigue otro nivel más elevado de birur, el de Ma. En esta instancia no sólo se produce el bitul haiésh, la negación del ego humano como tal, sino una verdadera y absoluta auto-anulación en el sentido de reconocer que "nada hay fuera de Di-s"; ésta es la elevación máxima. (Para todo esto véase, Torá Or, Vaiejí, 47d, Likutéi Torá, Balak, pág. 69a; Sefer HaLikutím-Tzemaj Tzedek, letra mem, pág. 121). Este es el concepto místico de ser rumiante: no conformarse con una simple purificación, sino hacerlo una y otra vez para obtener resultados más refinados (NVI)].
37.Shulján Aruj, Ioré Deá 82:3.
38.[Esta última frase se encuentra en Julín 63b: "Para el consumo de las 'aves puras' nos basamos en la tradición (de que el ave es apta para el consumo según la ley de la Torá). A un cazador se le cree si dice: 'Mi patrón –un cazador experto– me trasmitió que esta ave es pura'... siempre y cuando esté familiarizado con las aves y sus nombres (es decir, su clasificación)".
Un cazador experto es capaz de distinguir entre las aves aptas y las que no lo son. Tiene experiencia, y sabe cómo capturar a los diferentes animales. Lo mismo se aplica a la dimensión espiritual: el Rebe es el "cazador experto" de las numerosas "especies" de Iétzer HaRá, Almas Animales, y sus maneras astutas de actuar. (NVI)].
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